Y para marcar el regreso de esta servidora, he decidido compartir el legado de algunas mujeres célebres que han trascendido a través de la historia por su trabajo y por su lucha en diversas causas. La intención es tomarnos un tiempo para reflexionar acerca de algunas frases relevantes que reflejan la labor que, de una u otra forma, estas mujeres han emprendido en diferentes épocas de la historia por diversas causas: a favor de los derechos de las mujeres, de la igualdad, la justicia, la felicidad, el respeto y un etcétera interminable. Feministas, pensadoras, científicas, activistas, filósofas, escritoras, poetisas y periodistas forman parte de este breve compendio; mujeres que han surgido en épocas disímbolas, con oficios, profesiones y nacionalidades diferentes, y que tienen en común la valentía y la perseverancia en la lucha por lograr los objetivos que se plantearon… Ellas, son hoy las grandes protagonistas de este artículo. Por supuesto que sería interminable incluir a todas y cada una de las mujeres que han destacado por generaciones debido a su valentía y generosidad, por lo que solo hemos seleccionado una pequeña muestra del gran y maravilloso pensamiento femenino, y que son representativas de la dignidad, inteligencia y demás valores que nuestro género posee.
Utilizar citas, reflexiones e ideología de mujeres contribuye a mejorar la presencia femenina de forma positiva en la cultura popular y, además, refleja de forma breve y profunda la conciencia y la mentalidad femeninas sobre múltiples temas, tales como derechos, violencia, el sufragio, los estereotipos, la cultura patriarcal, el machismo, la política, la sexualidad, el amor, entre otros, y que en cualquier etapa de la historia universal han sido tratados por las mujeres en diversos ámbitos.
Reflexionemos cada una de ellas:
«En la escala del amor, la mujer está unos peldaños por encima del hombre. El día en que el amor domine sobre la violencia, la mujer será la reina del mundo»
Flora Tristán, escritora y pensadora feminista francesa de ascendencia peruana.
“La obra perfecta de la agresividad es conseguir que la víctima admire al verdugo”
Victoria Sau, psicóloga y filósofa española.
“El machismo lo constituyen actos físicos o verbales, por medio de los cuales se manifiesta de forma vulgar y poco apropiada (…) El machista generalmente actúa como tal sin que, en cambio sea capaz de explicar o dar cuenta de la razón interna de sus actos. Se limita a poner en práctica de un modo grosero, aquello que el sexismo de la cultura a la que pertenece por nacionalidad y condición social le brinda”
Victoria Sau, psicóloga y filósofa española.
“Es abuso, cualquier comportamiento encaminado a controlar y subyugar a otro ser humano mediante el recurso al miedo y la humillación, y valiéndose de ataques físicos o verbales”
Susan Forward, terapeuta y autora estadounidense.
“Ante las atrocidades tenemos que tomar partido. La posición neutral ayuda siempre al opresor, nunca a la víctima. El silencio estimula al verdugo, nunca al que sufre”
Elie Wiesel, Nobel de la Paz 1986
“El amor ni se exige ni se suplica, se comparte libre y recíprocamente”
Lucy Serrano, terapeuta individual, de pareja y familiar en México.
«Esta violencia no es casual, el factor de riesgo es ser mujer. Las víctimas son elegidas por su género. El mensaje es dominación: confórmate con tu lugar»
Lori Heise, reconocida experta mundial en temas de violencia en contra de las mujeres, sexualidad, género y HIV
“No se nace mujer, se llega a serlo”
Simone De Beauvoir, novelista y filósofa francesa.
“Hombres, sus derechos y nada más; mujeres, sus derechos y nada menos”
Susan B. Anthony, luchadora social estadounidense.
“Cualquier mujer que entienda los problemas de llevar una casa está muy cerca de entender los de llevar un país”
Margaret Thatcher, política británica.
“Como mujer, he encontrado que es sumamente embarazoso estar en una reunión y darme cuenta que soy la única en el cuarto con pelotas”
Rita Mae Brown, escritora estadounidense.
Mitsuye Yamada, japonesa-americana activista, ensayista feminista, poeta, cuentista, editora y ex profesora de Inglés.
“El mundo no puede permitirse la pérdida de los talentos de la mitad de las personas, si estamos aquí para resolver la multitud de problemas que nos preocupan”
Rosalyn Yalow, médica estadounidense.
Mary Wollstonecraft, filósofa y escritora británica.
“No hay barrera, cerradura ni cerrojo que puedas imponer a la libertad de mi mente”
Virginia Woolf, novelista, ensayista, escritora de cartas, editora, feminista y escritora de cuentos británica.
“A los hombres se les enseña a pedir perdón por sus fallos; a las mujeres, por sus éxitos”
Lois Wyse, publicista, ejecutiva, escritora y columnista estadounidense.
“Ser mujer en el primer mundo es difícil pero serlo en el resto del mundo es heroico”
Ángeles Perillán
“El peor enemigo de las mujeres es su abnegación”
Betty Friedan, teórica y líder del movimiento feminista estadounidense de los años 60 y 70.
“Ninguna mujer tiene un orgasmo abrillantando el suelo de la cocina”
Betty Friedan, teórica y líder del movimiento feminista estadounidense de los años 60 y 70.
“Cada vez que una mujer da un paso, todas avanzamos”
María Teresa Fernández de la Vega, política española.
“La violencia doméstica se aprende en casa, se imita a partir de comportamientos que se ven en las películas y en los periódicos y se utiliza como válvula de escape para dar rienda suelta a las frustraciones masculinas en una sociedad que exige al hombre un comportamiento que no puede, naturalmente, sostener”
Lucía Etxebarria, novelista y ensayista española.
«Nos han enseñado a tener miedo a la libertad; miedo a tomar decisiones, miedo a la soledad. El miedo a la soledad es un gran impedimento en la construcción de la autonomía»
Marcela Lagarde, académica, antropóloga, investigadora mexicana.
“Para combatir el antisemitismo no hace falta ser judío, como para luchar contra el racismo no hace falta ser negro. Lamentablemente, a veces parece que para combatir la discriminación de la mujer hace falta ser mujer”
Soledad Gallego-Díaz, periodista española.
“Acostumbrarse es otra forma de morir”
Dulce Chacón, escritora y poetisa española.
“Si analizamos por qué las mujeres sufren agresiones, la multitud de formas de violencia que las mujeres padecen, ya sean los crímenes en nombre del honor o la mutilación genital, todos ellos se basan en la idea de que las mujeres no deben controlar su sexualidad”
Charlotte Bunch, activista y autora estadounidense, defensora de los derechos humanos.
MUJER, espero que hayas disfrutado, reflexionado y asimilado cada una de las frases anteriores y que destacan el pensamiento de las mujeres. Como hemos podido darnos cuenta, todas coinciden en luchar por lo que hasta hoy debe ser una prioridad: el respeto a la dignidad, a la integridad, al pensamiento y a la igualdad del género femenino.
Como siempre, les envío un caluroso abrazo!
Sara Díez
]]>6 de Febrero Día Internacional contra la Mutilación Genital Femenina, una práctica dañina y violatoria de los derechos humanos.
En la mayoría de las sociedades industrializadas, aunque la violencia basada en el género es condenada oficialmente, aún es tolerada en muchas de sus formas, lo que dificulta su erradicación.
Existen muchas formas de violentar a las mujeres, desde las manifestaciones más sutiles hasta aberrantes prácticas que se ejercen bajo el nombre de “costumbres” o “tradiciones” religiosas y/o culturales. En algunos países en desarrollo, las prácticas que subyugan y perjudican a las mujeres – como el maltrato a la mujer, los asesinatos en nombre del honor, la Mutilación Genital Femenina, las muertes de dote, entre otras – son tolerados como parte del orden natural de las cosas. Sin embargo, todo lo que atente en contra de los derechos humanos y que afecte la integridad emocional, física, sexual o la vida de cualquier persona, debe considerarse VIOLENCIA y, por tanto, no debe justificarse ni tolerarse por ningún motivo.
En este espacio hemos tratado varios temas que abordan los tipos de violencia que normalmente se ejercen en nuestra sociedad en contra de las mujeres, pero existen otras formas que son utilizadas, aún hoy en día, y que atentan en contra de la dignidad y de la salud emocional y física de millones de niñas y mujeres en el mundo. En muchas regiones, las prácticas que atentan contra el bienestar de las mujeres son toleradas, pero al igual que la esclavitud, constituyen violaciones graves de los derechos humanos básicos. Y es por eso que en esta ocasión me referiré a la MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA, pues es necesario que nos concienticemos sobre las aberrantes prácticas que se ejecutan bajo el nombre de tradición, con el fin de solidarizarnos en la lucha por erradicar todas las formas de violencia contra las mujeres, incluyendo la ablación.
El próximo 6 de Febrero es el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, instaurado con el fin de sensibilizar a la gente de todo el mundo acerca de esta práctica deleznable. La mutilación genital femenina, del tipo que sea, se considera una práctica dañina y una violación de los derechos humanos de las niñas y las mujeres. El objetivo de establecer una fecha especial contra esa práctica, es pretender acabar con este abuso, aludiendo que no solo constituye una violación de los derechos humanos, sino que supone además un claro peligro contra la salud pública.
¿QUÉ ES LA MUTILACIÓN GENITAL FEMENINA (MGF)?
La mutilación genital femenina es el corte y/o eliminación de los genitales externos femeninos u otras lesiones a los órganos genitales femeninos por motivos no clínicos. En la mayor parte de los casos es realizada por integrantes de las comunidades con ideas tradicionales y que suelen tener otras funciones importantes, tales como la asistencia al parto. No obstante, cada vez es más frecuente que sea llevada a cabo por prestadores de atención de salud.
Amparándose en tradiciones ancestrales y machistas, son muchos los países que permiten e incluso fomentan la ablación. Son varios los argumentos inválidos que esgrimen quienes aún defienden la mutilación genital en niñas, aunque lo que persiguen principalmente es conservar la virginidad femenina y garantizar la fidelidad. Es una tradición brutal que ninguna motivación de naturaleza cultural o religiosa puede justificar y que sólo comporta dolor, infecciones, problemas en el parto y muerte para las mujeres.
La mutilación genital femenina carece de beneficios conocidos para la salud. Por el contrario, se asocia a una serie de riesgos a corto y largo plazo para la salud física, mental y sexual de las mujeres
TIPOS
Se clasifica en cuatro tipos:
El tipo de mutilación practicada, la edad en que se lleva a cabo y la forma en que se hace, varían de acuerdo a la zona y las costumbres de las comunidades que lo ejecutan.
MODO DE PRACTICARLA
El procedimiento se lleva a cabo en niñas de diversas edades, que van desde poco después del nacimiento o algún momento durante el primer embarazo. Se realiza generalmente por los médicos tradicionales con un objeto afilado como un cuchillo, una cuchilla de afeitar o vidrios rotos. También hay evidencia de un aumento en el rendimiento de la MGF por personal médico en algunos países.
EFECTOS
La MGF no aporta ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas, sino que la perjudica de formas muy variadas. Debido a que implica la resección y daño del tejido genital femenino normal y sano, interfiere con la función natural del organismo femenino. Las consecuencias inmediatas de la MGF incluye dolor severo y hemorragia, tétanos, shock, dificultad para orinar, llagas abiertas en la región genital, infecciones, lesión de los tejidos genitales vecinos y a veces la muerte. El procedimiento que puede resultar en la muerte por hemorragia severa que conduce a un shock, una conmoción cerebral como resultado del dolor y el trauma, y la infección generalizada y septicemia.
El dolor infligido por la MGF no se detiene con el procedimiento inicial, pues suele ser una tortura continua durante toda la vida de una mujer. Casi todas las mujeres que han sufrido dolor por la MGF experimentan sangrado como una consecuencia del procedimiento. El evento en sí es una experiencia traumática para las niñas que se someten al procedimiento. Riesgos y complicaciones aumentan con el tipo de MGF y son más graves y frecuentes con infibulaciones. Además del dolor durante y en las semanas siguientes a la mutilación, las mujeres que han sufrido MGF experimentan diversos efectos a largo plazo a nivel físico, sexual y psicológico: pueden sufrir dolor crónico, infecciones pélvicas crónicas, el desarrollo de quistes, abscesos y úlceras genitales, excesiva formación de tejido cicatricial, infección del sistema reproductivo, disminución del placer sexual y las consecuencias psicológicas, como trastorno de estrés post-traumático. Los riesgos adicionales para las complicaciones de infibulaciones incluyen los problemas urinarios y menstruales, infertilidad, cirugías posteriores y relaciones sexuales dolorosas.
Al dar a luz, el tejido de la cicatriz se puede romper, o la apertura tiene que ser cortada para permitir que el bebé salga. Un estudio en varios países por la OMS demostró que las mujeres que habían sufrido la MGF, aumentaron considerablemente los riesgos de eventos adversos durante el parto, por lo que la mutilación genital de las madres tiene efectos negativos sobre sus bebés recién nacidos, provocando en muchos casos la muerte del bebé. Después del parto, las mujeres de algunas comunidades étnicas son a menudo expuestas de nuevo para que sean «apretadas» por su marido (reinfibulación). Tal corte daña nuevamente los genitales de una mujer en el tejido de la cicatriz dolorosa.
Otras consecuencias: infecciones vesicales y urinarias recurrentes; quistes; esterilidad; aumento del riesgo de complicaciones del parto y muerte del recién nacido; necesidad de nuevas intervenciones quirúrgicas. Un reciente estudio de la OMS ha demostrado que la ablación es la segunda causa de infección del virus del SIDA entre las niñas africanas.
PRÁCTICA SIN RAZÓN
La violencia de género tiene en la MGF una de sus manifestaciones más crueles. Por tanto, esta práctica es reconocida internacionalmente como una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Es practicada casi siempre en menores y constituye una violación de los derechos de la niñez. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte. En síntesis, al fomentar la MGF, se niega a las mujeres y a las niñas su derecho a:
¿SABÍAS QUE…?
• La Mutilación Genital Femenina ha estado asociada con prácticas religiosas y culturales, aunque líderes cristianos y musulmanes se han manifestado en contra de ella.
• Al menos 130 millones de mujeres han sido obligadas a someterse a esa práctica.
• Otros 3 millones están en riesgo cada año a partir de esta práctica degradante y peligrosa, además de ser una violación de los derechos humanos más elementales.
• Se calcula que hay en todo el mundo entre 100 y 140 millones de mujeres mutiladas genitalmente.
• Es práctica habitual también en 28 países de África y en países como Yemen, Irak, Malasia e Indonesia. En Europa, alrededor de 180.000 niñas están en riesgo de sufrirla cada año. También se practica entre ciertos grupos étnicos de Sudamérica y, además, preocupa a nivel mundial porque es practicada por inmigrantes de comunidades desplazadas.
• En la mayoría de los casos se practican en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años y no aportan ningún beneficio a la salud de las mujeres y niñas.
• La MGF comprende todos los procedimientos que, de forma intencional y por motivos no médicos, alteran o lesionan los órganos genitales femeninos. Pueden producir hemorragias graves y problemas urinarios, y más tarde pueden causar complicaciones del parto y la muerte del recién nacido y de la mujer.
ERRADICACIÓN
La ONU indicó en 2010 que unas 70 millones de niñas y mujeres fueron sometidas a esta práctica.
En 2012, aprobó por unanimidad una resolución donde pide que se prohíba la mutilación genital femenina. Apoyada por más de 100 países y adoptada por consenso, denuncia que la práctica es dañina y una seria amenaza a la salud psicológica, sexual y reproductiva de mujeres y niñas. Además, pide a los 193 Estados miembros de la ONU condenar la práctica y lanzar campañas educativas para eliminarla. La resolución también exhorta a todos los países a promulgar y aplicar leyes que prohíban la práctica y acabe con la impunidad de los infractores. La OMS se ha comprometido a eliminar la mutilación genital femenina en el plazo de una generación, y a ese efecto realiza actividades de divulgación, investigación y orientación dirigidas a los profesionales de la salud y los sistemas de salud. Otras organizaciones como Amnistía Internacional, también llevan a cabo un serio trabajo de sensibilización.
Mujer, la mutilación genital femenina es un atentado gravísimo a la integridad de las mujeres y niñas, a su salud física y psíquica, y a su libertad. No es sólo un problema de otras regiones, sino que estamos ante una de las formas de violencia de género más brutales y arraigadas que existen y que continúa extendiéndose debido a los colectivos de inmigrantes. Los Estados tienen que adoptar todas las medidas informativas, preventivas, penales, administrativas y sociales para hacer frente a esta práctica. Debemos sensibilizarnos y saber que estas prácticas son ajenas a cualquier hecho religioso y que resultan nocivas para la salud y el bienestar de las mujeres porque se trata de una forma de violencia que atenta contra sus derechos fundamentales.
Un abrazo!
Sara Díez – Crisálida Perenne
Fuentes:
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Ser ama de casa no es tarea fácil, pues implica una ardua e invisible profesión que entraña innumerables riesgos: Despertar a los niños, preparar el desayuno, vestir a los niños, llevarlos al colegio, pensar en la comida del día, limpiar, coser, comprar, planchar la ropa del marido y de los hijos, preparar la comida, barrer, sacudir, lavar, tender, acomodar la ropa, poner la mesa, recoger la mesa, lavar los platos, hacer la limpieza de la cocina, la limpieza del baño, cuidar las plantas, cambiar los focos, planificar los gastos, limpiar los cristales, así como la disciplina y la educación de sus hijos sin olvidarse de sus “deberes” como mujer.Todo esto son apenas unas pocas de las muchas tareas del ama de casa, la cual muchas veces hace demasiado, sin reconocimiento, y sin que ella misma disfrute del día como tanto merece.
La gente desconsiderada acostumbra decir: “¡qué suerte tienes de estar en la comodidad de tu casa!”, pero la realidad es que es un arduo y desgastante trabajo no reconocido, donde la rutina, la falta de agradecimiento y la desvalorización, suelen ser comunes. Millones de mujeres en el mundo se dedican a las labores del hogar y, muchas de ellas padecen sin saber, el denominado «Síndrome del ama de casa», una serie de trastornos físicos y psíquicos que abarcan desde la migraña o la inapetencia sexual hasta la depresión, el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), el alcoholismo, entre otros.
Poca o ninguna atención se le pone a lo que la mujer enfrenta, como los riesgos a su salud física y mental. El cuidado del hogar, hijos, esposo y todo lo que conlleva el buen funcionamiento de un hogar, es una industria muy demandante que la mujer lleva sobre sus hombros. El hombre está acostumbrado a pensar que trabajar fuera de casa es mucho más pesado e importante; motivo por el cual siente que después de trabajar ocho horas, tiene todo el derecho a ser atendido por la esposa, ya que después de todo, ella «se la pasó todo el día cómodamente en casa». Desafortunadamente muchos están educados bajo estos preceptos y por ello les es tan difícil aceptar que quizás su trabajo no sea tan desgastante como el de ella; y sin embargo a quien se lo remuneran es a él (y no es una idea feminista, si una realidad que día a día viven millones de mujeres).
Frecuentemente, la mujer se siente frustrada y se exige a sí misma todavía más, pretendiendo ser perfecta en sus labores para ganarse el reconocimiento familiar o, simplemente, para sentirse realizada en algo. Todo ello la lleva a tener actitudes y conductas de excesivo perfeccionismo, aumentando su nivel de estrés.
Las mujeres que además trabajan fuera del hogar, casi siempre llevan la mayor parte de obligaciones, porque además de todo lo que conlleva el buen funcionamiento de una casa limpia e hijos bien cuidados, tiene también la obligación de cumplir con un horario laboral, porque al ser una de las partes contribuyentes y muchas veces la única, la obliga a dividirse en dos y se olvida de si misma siempre pensando en los demás y sin darse cuenta llega a la depresión.
Evidentemente no todas las situaciones son iguales y seguramente habrá amas de casa que se sienten valoradas y apoyadas en lo que hacen, pero también es cierto que la gran mayoría comparten muchas insatisfacciones. Las causas de la «enfermedad del ama de casa» radican en el tipo de trabajo que desempeñan: rutinario, desagradecido e infravalorado. Las tareas del hogar afectan el aparato locomotor; la actividad física recae, sobre todo, en huesos, músculos y articulaciones. Durante las labores, realizan múltiples flexiones: para recoger objetos, hacer camas, lavar, limpiar y tender la ropa, cargar a los hijos, así como infinitos levantamientos de peso son pruebas ineludibles para conseguir la licencia de ama de casa. La actividad del ama de casa repercute sobre todo en los huesos, músculos y articulaciones. Las articulaciones son agredidas una y otra vez (existen estudios que avalan que nos agachamos un promedio de 200 veces al día).
Tampoco hay que pasar por alto los peligros que se esconden en las casas, accidentes domésticos provocados por abrasivos limpiadores, por el fuego de la cocina o caídas. Las estadísticas demuestran que las amas de casa encabezan las listas en lo que a depresión, estrés, insomnio, artrosis y problemas vasculares se refiere.
• Alteraciones articulares: artritis, artrosis, lumbago, ciática. Están causadas por exceso de carga y movimientos incorrectos.
• Fatiga, cansancio y estrés. Como consecuencia de la acumulación de trabajo a determinadas horas.
• Depresión. Ante la falta de motivaciones, alicientes y estímulos.
• Accidentes domésticos. Quemaduras, cortes, golpes…
• Sobrepeso. Por la tendencia a comer entre horas, falta de ejercicio físico regular, sedentarismo…
• Ansiedad. Temor a lo desconocido.
• Disminución del apetito sexual. Como consecuencia del estrés, del cansancio, de la rutina.
• Irritabilidad. Por las continuas frustraciones en los horarios y en los objetivos.
• Cefaleas. Por alteraciones físicas o por estrés y cansancio.
• Hipertensión arterial. Causada por los estados de estrés y sobrepeso
• Exceso de trabajo.
• Sentimiento de rutina.
• Falta de reconocimiento.
• Falta de compensación.
• Nivel de autoexigencia.
• Deterioro del clima de convivencia.
• Crisis de pareja.
• Trastornos psicosomáticos.
• Compensaciones perniciosas (comida, alcohol, fármacos).
El «síndrome del ama de casa» existe y lo padecen infinidad de mujeres alrededor del mundo y se caracteriza por síntomas tanto físicos como psicológicos que deben detectarse a tiempo para ponerle freno. Acuda al médico y explica detalladamente tanto las molestias corporales como emocionales, pues podrías evitar enfermedades como: depresión, ansiedad, adicciones asociadas, síndrome del nido vacío, trastorno obsesivo compulsivo (toc), cansancio inexplicable (astenia), entre otras.
Tratemos de pensar en nosotras mismas, buscando las soluciones en las que la beneficiada es y debe ser el ama de casa, teniendo siempre presente que si nosotras no lo hacemos por nosotras mismas, ¡nadie más lo hará! La mujer ama de casa debería incorporar actividades que la hagan sentirse cómoda y satisfecha consigo misma, tratar de disminuir el trabajo de la casa, asignando actividades a los hijos que ya estén en edad de contribuir, aun en una mínima parte, evitar la auto exigencia, aceptar sus propios límites, revisar constantemente la autoestima y trabajar en ella.
Evita frases como: “A nadie le importo”, “No soy buena para nada” o “Hasta el perro es más importante que yo”
• Toma de conciencia
• Regula el ritmo de trabajo, busca ayuda o rebaja el nivel de autoexigencia.
• Evita hacer siempre las mismas cosas y a la misma hora. Incorpora autogratificaciones.
• Concienciación familiar, aceptación de gratificaciones
• Disminuye el trabajo, incorpora actividades alternativas gratificantes.
• Acepta tus propios límites. Regula el trabajo por debajo del nivel de saturación.
• Revisa tu autoestima.
• Contrata ayuda, si es posible.
• Dedícate un tiempo. Realiza algún ejercicio, camina, cuida tu apariencia. No descuides tu imagen.
• Para todo hay tiempo: Hijos y amigos, cada uno en su sitio
• Implícalos a todos en las labores del hogar
• Reparte tareas
• No hagas más de la cuenta
• Rompe la rutina
• Realízate de forma personal, profesional y productiva, de ser posible, fuera de tu hogar aunque sea por algunas horas. Te servirá para tu autoestima, para adquirir seguridad en ti misma, para volverte autosuficiente e independiente, tanto a nivel económico como emocional. Te sentirás muy bien en una actividad remunerada, aunque sea por unas horas al día
MUJER, expresa tus pensamientos o sentimientos, busca tiempo libre para realizar alguna labor que sea de tu agrado como leer, escribir, ejercitarte, bordar o estudiar; esas actividades pueden convertirse en un aliciente. Nunca está de más un simple abrazo, un beso, una rosa, un «gracias» o un «te quiero», acciones que podrían salvar el estado emocional de miles mujeres que viven entregadas a los demás, haciendo a un lado su propia persona…¡la más valiosa!
Un abrazo!
Sara Díez – Crisálida Perenne
]]>LA VIOLENCIA SE APRENDE y la principal fuente de aprendizaje es la familia y, en general, lo que aprendemos socialmente. Específicamente hablando de la violencia de género, sabemos que es un grave problema de salud pública a nivel mundial que tiene efectos destructivos en el desarrollo de las mujeres y de sus hijos, según estudios y análisis realizados por distintos organismos internacionales.
No surge de manera espontánea y es una realidad que ocurre en muchísimos hogares de todo el mundo pero que, frecuentemente, se oculta, se encubre, se calla.
La violencia contra las mujeres que se ejerce dentro de una relación de pareja tiene que ver con el dominio y, en muchos casos, con la fuerza física de los varones para imponer su punto de vista, y por supuesto, con la sumisión de las mujeres a las decisiones que ellos tomen sobre sus vidas. 
Lamentablemente, pueden darse casos de abusos contra las mujeres por cualquier motivo y pretexto, como son: ganar su propio dinero, tener libertad para decidir sobre su vida, dedicarse no sólo a la familia y la casa, ocupar lugares importantes, acceder a lugares públicos, divertirse o romper con ciertos estereotipos sociales o culturales; en general, cuando una mujer no se somete a la voluntad de su pareja, casi siempre se enfrenta a una respuesta violenta por parte del hombre.
No hay que olvidar que la violencia se presenta, la mayoría de las veces, desde el inicio de una relación, es decir, desde la etapa del noviazgo. Sin embargo, debemos estar atentas ante cualquier pretexto que detone signos de alarma en el transcurso de la relación.
Para conocer si tu pareja tiende a ser violento o si te encuentras en una situación de riesgo, responde a las siguientes preguntas. Al terminar, suma el puntaje total y compáralo con el índice de abuso que se presenta al final.
1. ¿Sientes que tu pareja constantemente te está controlando?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
2. ¿Te acusa de infidelidad o de que actúas en forma sospechosa?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
3. ¿Has perdido contacto con amistades, familiares, compañeras/os de trabajo para evitar que tu pareja se moleste?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
4. ¿Te critica y humilla, en público o en privado, sobre tu apariencia, tu forma de ser, el modo en que haces tus tareas hogareñas?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
5. ¿Controla estrictamente tus ingresos o el dinero que te entrega, originando discusiones?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
6. Cuando quiere que cambies de comportamiento, ¿te presiona con el silencio, con la indiferencia o te priva de dinero?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
7. ¿Tiene tu pareja cambios bruscos de humor o se comporta distinto contigo en público, como si fuera otra persona?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
8. ¿Sientes que estás en permanente tensión y que, hagas lo que hagas, él se irrita o te culpabiliza?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
9. ¿Te ha golpeado con sus manos, con un objeto o te ha lanzado cosas cuando se enoja o discuten; golpea paredes y muebles?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
10. ¿Te ha amenazado alguna vez con un objeto o arma, o con matarse él, a ti o a algún miembro de la familia?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
11. ¿Sientes que cedes a sus requerimientos sexuales por temor o te ha forzado a tener relaciones sexuales?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
12. Después de un episodio violento, ¿él se muestra cariñoso y atento, te regala cosas y te promete que nunca más volverá a golpearte o insultarte y que «todo cambiará»?.
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
13. ¿Has buscado o has recibido ayuda por lesiones que él te ha causado? (primeros auxilios, atención médica, psicológica o legal)
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
14. ¿Es violento con los hijos/as o con otras personas?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
15. ¿Ha sido necesario llamar a la policía o lo has intentado al sentir que tu vida y la de los tuyos han sido puestas en peligro por tu pareja?
Sí ____ a veces ____ rara vez ____ no ____
Suma los puntos de cada respuesta, y el total te proporcionará el Índice de abuso a que estás expuesta.
ÍNDICE DE ABUSO:
| Tipo de respuesta | Valor de cada respuesta |
| Sí | 3 puntos |
| A veces | 2 puntos |
| Rara vez | 1 puntos |
| Nunca | 0 puntos |
De 0 a 11 puntos. Relación abusiva
Existencia de problemas en los hogares, pero que se resuelven sin violencia física.
De 12 a 22 puntos. Primer nivel de abuso
La violencia en la relación está comenzando. Es una situación de ALERTA y un indicador de que la violencia puede aumentar en el futuro.
De 23 a 34 puntos. Abuso severo
En este punto es importante solicitar ayuda institucional o personal y abandonar la casa temporalmente.
De 35 a 45 puntos. ¡Abuso peligroso!
Debes considerar en forma URGENTE e inmediata la posibilidad de dejar la relación y obtener apoyo externo, judicial y legal. El problema de violencia no se resuelve por sí mismo.
Mujer, cuando la violencia se presenta en cualquiera de sus manifestaciones es imposible que desaparezca por sí sola, necesitarás de ayuda profesional y, muchas veces, lo ideal será alejarte de quien te agrede. No creas en arrepentimientos falsos ni en promesas de cambio repentino, pues así no se resuelven este tipo de problemas y nunca podrás salir del círculo de violencia.
Tu vida puede estar en peligro. Además, tu salud física y mental pueden quedar permanentemente dañadas. ¡¡DEBES ALEJARTE!! Nunca olvides que todas las mujeres tenemos derecho a una vida digna y sin violencias.
Para combatir la violencia de género, es necesaria la unión de esfuerzos que contribuyan a la creación de una cultura de igualdad y equidad libre de violencia, donde las relaciones de los hombres y las mujeres se basen en el respeto, la tolerancia y la responsabilidad compartida
Un abrazo!
Sara Díez – Crisálida Perenne
Fuente:
http://mujersincadenas.blogspot.mx/2011/03/cuestionario-estoy-con-un-hombre.html
]]>Sara Díez | AFmedios
Otelo, el moro de Venecia, de Shakespeare, es quizás el celoso más famoso de la historia. Su criado, Yago, movido por el odio que siente hacia él, lo convence con mentiras de que Desdémona, su amada esposa, le ha sido infiel con Casio, su más leal teniente. Aunque ella jamás lo engañó, y a pesar de amarla con pasión, Otelo está cegado por los celos y en un arranque acaba dando muerte a Desdémona. Después, al descubrir que todo ha sido un engaño del malvado Yago, se suicida.
“Nueve años seguidos quisiera estarla matando”, fueron las palabras de Otelo cuando creyó que su amada lo había engañado… y sí, había que creerle, pues los celos son una alarma de cuidado que no discrimina sexo, edad, ni nacionalidad.
Los celos son tan antiguos como el ser humano, se dan tanto en hombres como en mujeres y pueden ocasionar grandes tragedias si no sabemos controlar nuestras emociones desde el principio. Las causas que los desatan son diversas, como la inseguridad en uno mismo, una autoestima baja, el afán de posesión, la desconfianza o la necesidad de acaparar toda la atención de la pareja y no conseguirlo.
¡¡Cuántas historias podemos contar sobre este tema!! Los celos, ¿qué mujer no los ha sentido en carne propia, quizás algunas veces con causa justificada, y otras, producto de nuestros miedos e inseguridades? Sin embargo, el otro lado de la moneda es igual de terrible, ¿qué mujer no los ha padecido como víctima de un hombre manipulador que demuestra, a través de ellos, la gran debilidad, inseguridad, su capacidad de control y hasta la violencia que puede ser capaz de desatar, muchas veces, por cosas que se imagina? ¡¡Puede resulta una experiencia aterradora!!
Por eso, es importante aclarar que una cosa es ser celoso y otra muy diferente encuadrarse en las filas de los celotípicos, por lo que debemos informarnos de las diferencias. Para empezar, debemos saber que los celos, según su intensidad y causa, pueden clasificarse en normales, justificados, infundados y patológicos (celotipia). La celotipia entra en una zona de riesgo muy alta, por lo que en esta ocasión nos referiremos a este tipo de celos en particular. Según datos estadísticos, los celos patológicos (incontrolados, compulsivos, delirantes y llevados a su máxima expresión) son causantes de violencia y, en muchos casos, con consecuencias lamentables.
Cuando los celos aparecen, la persona puede sentirse frustrada, no querida y rechazada, generando así una serie de sentimientos negativos. Pueden surgir debido a una infancia en la que la autoestima no fue cultivada, ya que quien crece con un auto concepto débil, difícilmente se considerará merecedor de amor y verá un rival en cualquier tercero que se acerque a su relación. El celoso, en el fondo, se considera malo, inapropiado, feo, torpe o inútil. De ahí el miedo a ser cambiado por otra persona. En resumen, los celosos son tan inseguros que creen que cualquiera es mejor que ellos.
Pero no solo eso, los celos suelen ser una manera de control que se pone en marcha ante el miedo a perder una figura de apego que brinda seguridad psicológica o emocional, de dependencia y a la que le damos un sentido de que nos pertenece. Esto sucede porque más que amar al otro, el celoso quiere poseerlo íntegramente, por lo que es mejor tener mucho cuidado, ya que ese tipo de celoso, por lo general, argumenta que no padece de celos, y dará otros nombres a lo que está sintiendo, tales como cuidado, respeto, atención, amor o preocupación por su pareja. Por lo tanto, la recomendación es: ¡ATENCIÓN A LAS SEÑALES DE ALERTA
Los celos patológicos aparecen cuando el sentimiento de infidelidad y abandono adquiere certeza interna, cuando uno se lo cree como verdad revelada y sabe que algo pasó. No es un sexto sentido ni una corazonada, es una fuerza interna enfermiza que grita desde la desconfianza y busca desesperadamente razones que comprueben el engaño.
En la celotipia ya no hay fuerza interior que detenga las oleadas de dolor y rabia. La persona es poseída por un personaje de ojos vidriosos, con sudoración y respiración agitada, que interroga y repasa los movimientos de la pareja, como un torturador profesional, hasta lograr confesiones falsas por agotamiento o miedo. El celoso patológico es obcecado. Está enfermo. Lo que hace no está justificado. Se convierte en un verdadero verdugo para la víctima de sus celos.
Son detallistas, solidarios y sobre todo dependientes, esto hace que muchas mujeres los sufran pero que no estén dispuestas a dejarlos. Los celosos son muy inteligentes y saben identificar la tolerancia de su pareja. A cambio de amor, lo que vincula a los celosos es el control exagerado, expresado a través del miedo, la angustia y la rabia. La persona, víctima de un celoso, queda convertida en un objeto indispensable para su vida, en una posesión.
Los celos en extremos siempre constituyen una emoción desagradable, desgastante y devastadora para el que los padece. Se incorporan sentimientos de tristeza y ansiedad. Pueden implicar algún tipo de violencia que está asociada a pensamientos intrusivos persistentes y a veces obsesivos de infidelidad, engaño y traición por parte de la persona amada. Es una manera muy efectiva de hacerse daño con la persona que uno ama y también es una clara señal de alarma de que la pareja está enferma y necesita ayuda. Por todo esto, el celoso enfermo siente y piensa que hay una amenaza constante a cada momento. Este temor de perder a su pareja provoca pensamientos que pueden desencadenar emociones negativas y particularmente obsesivas, que llevan a indignaciones tales como:
Cuando los celos incontrolados y enfermizos se apoderan de alguien, toda la razón se desvanece. Lo que impera es su desesperación excesiva, enferma, por convertir cualquier situación en una gran posibilidad de perder aquello que cree que le pertenece.
Los celos patológicos no se basan en hechos reales, si no en la forma como el celoso interpreta tales hechos. El celoso parece estar constantemente en alerta, listo para obtener, al fin, la prueba de que sus sospechas estaban ciertas. Siempre está buscando algo que lo avale, que le dé la sensación, aunque sea la más temida y dolorosa, de que realmente estaba en lo cierto. Fantasías alucinantes, pensamientos devoradores, ideas locas e infundadas… ¡Ten cuidado, puede ser peligroso!!!
Si tú eres el celoso, haz todo lo que puedas para controlar las emociones negativas que te invaden, de ser necesario, busca ayuda profesional; fortalece tu autoestima, tu seguridad emocional depende de tí, no de tu pareja ni de su amor.
• Pregúntate cuál es el concepto de pareja que deseas, qué tanto es amor, dependencia o sumisión lo que padeces.
• Recuerda que el amor no puede con todo y menos con esta patología, lo que necesita tu pareja es ayuda profesional no un codependiente que le valide la enfermedad.
• Hazle saber sus límites y exige cambios. No te conformes con promesas, ni postergaciones.
• Si te valoras, no negocies con el respeto por tu vida ni con el de tu dignidad ni el de tu individualidad.
• No olvides que uno no se siente amado si no es digno de confianza.
• Pon una balanza entre lo que sufres a diario y el bienestar de tu relación. Si es necesario… ¡ALÉJATE CUANTO ANTES!
Mujer, no desperdicies tu energía ni te martirices. Los celos no deben ser enfermizos. Si eres celosa, aprende a confiar y a controlarte, pero su confirmas por casualidad que tus celos son justificados, entonces la decisión es tuya para continuar o no en una relación donde el engaño y la incertidumbre prevalecerán. Pero si eres víctima de un enfermo de celos…¡¡no esperes más, huye de su lado, podría ser peligroso!! Quien te ama, no te controla ni te vigila ni aplica estrategias de persecución. Exige que tu espacio y tu integridad emocional y física sean respetados, sobre todo, por quien dice amarte.
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Un abrazo!
Sara Díez – Crisálida Perenne
Fuente: Mujer sin cadenas
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Violencia, discriminación y abusos de toda clase (desde los más sutiles hasta los que, muchas veces, terminan con la muerte o el asesinato), diariamente afectan a las mujeres de cualquier región del planeta, sin importar edad o condición social. Las mujeres son agredidas en ámbitos públicos como en privados, ya sea por extraños o, peor aún, son lastimadas por personas cercanas a ellas y, sobre todo, por aquellos que han jurado amarlas y respetarlas, es decir, por sus parejas o ex parejas.
“Se ve que tu marido te quiere mucho, siempre está al pendiente de ti, se preocupa por lo que haces y por dónde estás”… Esa fue la creencia con la que viví durante casi 20 años. Gente cercana, familia, amigos y algunos vecinos solían pensar que éramos un matrimonio “casi perfecto”. Yo misma estaba convencida que esa vida donde él decidía todo (hasta lo que yo debía comer) era lo más cercano al paraíso. Pensé que él lo hacía para no complicarme la vida, que las 15 llamadas al día para saber dónde estaba, qué hacía o con quién había hablado, así como su insistencia por mantenerme en casa y sin dinero, se debían a su eterna preocupación por esta servidora.
Si en aquellos ayeres alguien me hubiera dicho: “Eso que vives no es amor, es violencia”, jamás lo habría creído… es más, supongo que hasta me hubiera indignado con tal aseveración, sin embargo, esa era mi realidad. Tuvo que pasar mucho tiempo con un sinfín de experiencias que tuve que vivir, solo para darme cuenta, tristemente, que aquellas manifestaciones de “amor” no eran otra cosa que señales de alerta que anunciaban lo irremediable: me hundía poco a poco en una relación destructiva, al menos, destructiva para mí. Sí, estaba ciega y me negué a ver la única realidad que en cada acto me rodeaba: mi flamante marido era un controlador que abusaba de mi baja autoestima, de mi tendencia a la sumisión, de mis creencias y de mi afán por mantener “un matrimonio perfecto” a toda costa y, además, me hacía sentir culpable por todo y por nada.
Mi nombre es Sara Díez, y actualmente me dedico a difundir información que sirva para prevenir y alertar, a las mujeres principalmente, sobre los graves efectos de la violencia de género, en especial la que se padece dentro de una relación de pareja. Mi experiencia personal, como la de muchas mujeres, es solo un reflejo de lo que sucede día a día de forma creciente y causando estragos a nivel mundial.
La mayoría de las veces los abusos dentro de la pareja son imperceptibles, ya que suelen disfrazarse o confundirse con otras sensaciones como amor, celos o preocupación. Además, no todo el mundo tiene conciencia de los distintos tipos de violencia que existen y de cómo el agresor puede maltratar a la mujer sin necesidad de ponerle una mano encima. Generalmente ejercen la denominada violencia psicoemocional, a través de diversas manifestaciones donde lentamente desvalorizan a la mujer hasta anularla por completo, pero existe otra agresión con efectos devastadores para la víctima y para sus hijos e hijas: la violencia económica.
Así es, la violencia psicológica, la emocional y la económica son especialmente dañinas, pues no dejan marcas físicas, pero son letales y muy perjudiciales para la dignidad y la integridad emocional de las mujeres y de sus hijos.
Los abusos cotidianos y la violencia, del tipo que sea, causan serios efectos en la salud emocional y física de quien padece día a día los chantajes, las descalificaciones, los insultos, las amenazas, las prohibiciones, el aislamiento, el control, los abusos económicos, los empujones, las cachetadas, los golpes, la desvalorización, la violencia sexual, entre otras variadas manifestaciones que suelen durar años debido a que, recurrentemente, la violencia se normaliza, se justifica y se minimiza. Sin embargo, no debemos olvidar que la violencia es violencia, ya sea sutil, psicológica, física, económica, sexual, feminicida o cualquier abuso que implique una transgresión a los derechos más fundamentales. Tampoco debemos olvidar que ninguna mujer tiene la obligación de tolerar ningún acto de agresión, por “mínimo” que sea. Por el contrario, todas las mujeres tenemos derecho a vivir en una sociedad donde NO se nos agreda, donde NO se nos discrimine y donde nuestros derechos sean reconocidos, respetados y protegidos.
Y para fundamentar lo que muchas hemos vivido y lo que muchos se niegan a reconocer, en un reciente informe de la ONU se indican los impactos que tiene en la mujer la violencia ejercida por sus parejas. Por ejemplo:
• El 38% de todas las mujeres asesinadas fueron asesinadas por sus parejas, y el 42% de las mujeres que han experimentado violencia física o sexual a manos de su pareja resultaron lesionadas.
• La violencia conyugal contribuye de manera importante a los problemas de salud mental de las mujeres, en tanto las mujeres que han sufrido violencia de pareja tienen casi el doble de probabilidades de sufrir depresión en comparación con las que no padecieron ningún tipo de violencia.
• Mujeres que sufren violencia de pareja son casi dos veces más propensas a tener problemas con el uso del alcohol.
• Mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer sífilis, clamidia o gonorrea. En algunas regiones tienen 1,5 veces más probabilidades de contraer el VIH.
• Tanto la violencia de pareja y la violencia sexual de personas que no son pareja se asocian con el embarazo no deseado. Las mujeres que sufren violencia de pareja física y/o sexual tienen el doble de probabilidades de tener un aborto que las mujeres que no sufren este tipo de violencia.
• Las mujeres que sufren violencia de pareja tienen un 16% más de probabilidades de tener un bebé de bajo peso al nacer.
Los datos anteriores demuestran que la violencia contra las mujeres es extremadamente frecuente, sobre todo, a manos de sus parejas o ex parejas. Esto significa que una mujer, de cualquier lugar del mundo, corre más peligro de perder la vida en su propia casa que por tener un accidente o padecer cáncer. Sin excepción, todos los países necesitan invertir y actuar de manera urgente en la prevención y en la atención de las graves consecuencias que causa esta lacra social.
¿Pero… qué pasa en México? En México, el problema sobrepasa los límites de la cordura y, aún así, hay quienes ignoran, minimizan y hasta descalifican la incalculable magnitud de la violencia contra las mujeres. La impunidad es otro factor que ha fomentado el aumento y el salvajismo de este problema.
No existen cifras oficiales, pero se estima que seis de cada 10 mujeres en México, han sido víctimas de algún tipo de violencia (Encuesta ENDIREH 2011). Del total de mujeres de 15 años y más, 46 por ciento sufrieron algún incidente de violencia de pareja a lo largo de su actual o última relación, 42 por ciento de las mujeres de 15 años y más declaró haber recibido agresiones emocionales en algún momento de su actual o última relación de pareja y 62.2 por ciento sufrió alguna agresión de pareja en el ámbito comunitario, escolar, laboral o en el espacio laboral y de pareja.
Hace unos días, la secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, dijo: “Todos los días se está agrediendo a una mujer, al interior del hogar hasta la trata o el feminicidio, que son las formas más extremas, o bien, a través de la violencia institucional (…) El día en que la sociedad asuma estas violencias con la misma indignación que las otras habremos dado un paso adelante”. Además, dio a conocer que la violencia contra las mujeres le cuesta a México 2 por ciento del Producto Interno Bruto, por lo cual urge prevenirla, erradicarla y sancionarla.
Pero no queda ahí, existen otros efectos devastadores para las mujeres que viven violencia de pareja. Según un estudio de la ONU, actualmente se ha disparado 400% la cifra de mujeres encarceladas en México. Dicho estudio muestra cómo la violencia en las relaciones o los matrimonios puede conducir a la coacción para cometer delitos como el robo, el fraude con cheques, el robo, el robo de artículos, la prostitución, la venta de drogas o asesinato. Algunas mujeres están encarceladas como resultado de su relación con los involucrados en un comportamiento ilegal. Se le hace llamar el “problema de la novia “, donde las mujeres son a menudo atrapadas en los delitos de su pareja, al participar mínimamente, o no, en los delitos.
Indudablemente, la violencia de género ha sido, y sigue siendo en muchas partes del mundo, un delito oculto, invisible e impune. Parece utópico que algún día pueda alcanzarse la eliminación de la discriminación, de los abusos y de la violencia que se ejerce de forma cotidiana en contra de las mujeres, tanto en ámbitos privados como públicos, para dar paso dar paso a una cultura de equidad, de respeto y de justicia.
No obstante, el próximo 25 de Noviembre se conmemorará, una vez más, el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Sabemos que no es un día para celebrar absolutamente nada, por el contrario, es una oportunidad para reflexionar y recapacitar sobre nuestra responsabilidad que, como sociedad, debemos asumir. Tristeza, impotencia y coraje son las sensaciones que se respiran, debido a la exacerbada dimensión que ha tomado esta problemática, sin que se asome ninguna señal de justicia ni de voluntad verdadera para comenzar a erradicar esta lacra social, pero este día es una ocasión para exigir a las autoridades de todos los países para que cumplan con sus funciones y para que garanticen de forma efectiva la seguridad y protección de uno de los sectores más vulnerables de la sociedad: las mujeres.
Hombre, esta lucha en contra de la violencia no solo es de mujeres, sino también de hombres, lo que implica erradicar estereotipos y educar a toda la sociedad para lograr un cambio cultural.
Mujer, te invito a reflexionar, para admitir que la lucha por defender nuestro género es una necesidad imperante. Alcemos la voz para que ningún abuso ni ningún tipo de violencia se tolere ni se justifique. Solidaricémonos para que nuestros derechos sean respetados, principalmente, el derecho a vivir una vida libre de todos los tipos de violencia. Tal vez conozcas a alguien que vive en situación de riesgo, y ni siquiera se ha dado cuenta… ¿o serás tú misma?…
¡¡CONCIENTÍZATE!!
Fuentes:
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Sara Díez de la Vega, creadora y editora de los sitios MUJER SIN CADENAS y CRISÁLIDA, UNA ESPERANZA PERENNE; promotora de los derechos de las mujeres, así como de una cultura de equidad de género. Mi misión es difundir a través de dichos espacios todo tipo de información que ayude a prevenir, alertar y visibilizar los efectos de la grave problemática de la violencia contra las mujeres, principalmente, la violencia dentro de una relación de pareja.
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