walter riso – MujerAF https://www.mujeraf.com Un espacio para conocer más Tue, 12 Jul 2016 02:22:46 +0000 es hourly 1 https://wordpress.org/?v=7.1.3 8 Frases de Walter Riso que te harán evaluar tu relación https://www.mujeraf.com/2016/07/8-frases-walter-riso-te-haran-evaluar-relacion/ Tue, 12 Jul 2016 02:22:46 +0000 http://www.mujeraf.com/?p=3015 Si bien es cierto que cuando se encuentra a una persona especial, que emociona y con la cual se comparten proyectos la vida es muy bonita, también es cierto que se pueden lograr grandes cosas y la vida es hermosa sin la necesidad de una pareja, y así como un día se decide casarse “hasta que la muerte los separe”, se pueden separar porque no aguantan hasta ese día y ambas situaciones estarían bien si sucedieran.

Aunque el psicólogo Walter Riso no limita sus ideas solo a las relaciones de pareja, sino a las relación que tenemos las personas con casi todas las cosas, quise reunir algunas de las que considero realmente un “call to action”, sobre todo en estos días donde las relaciones aparentan ser fuertes y sólidas pero “caras vemos y corazones no sabemos”.

Esto es una invitación a reflexionar con cada una, tanto si estás en una relación o si estas solter@, porque no solo hay amor en las relaciones de pareja, recuerda que también esta el amor propio y además hay amor en todas partes, lo importante es que sepas mirar.

Aquí te dejo los pensamientos:

“¿Quién dijo que estar casado es una virtud? Hay separaciones dolorosas y otras que debemos festejar”.

“Perdonar no es borrar la falta cometida. No se trata de dar “absolución total y radical”.

“El amor debe ser libre. Libre para pensar y sentir, para ejercer el derecho al gusto y la preferencia, para que jamás te limite la conciencia”.

“Una buena autoestima, quererse profundamente, incrementa las emociones positivas”.

“Recuerda que siempre habrá alguien dispuesto o dispuesta a amarte como mereces. ¡No tires la toalla!”.

“El amor no mueve montañas, mas bien si te descuidas, te aplasta”.

“Hay amores maravillosos y otros que son insoportables. En los primeros aprieta el acelerador; en los segundos, frena en seco y bájate”.

“La persona que amamos debe contribuir a nuestra felicidad, ayudarnos a crecer como individuos y favorecer nuestra libertad e independencia”.

La idea es que con algunas de estos pensamientos observes un poco la situación amorosa en la cual te encuentras, también puede ser que te sientas agradecido porque amas a una persona que de verdad te hace feliz y juntos construyen un mundo hermoso para los dos.

También es posible que todavía estés en la búsqueda de ese ser especial para ti y todavía no lo encuentras y estés viendo la vida injustamente, en ese caso te dejo este pensamiento de John Lennon:

“Nos hicieron creer que cada uno de nosotros es la mitad de una naranja, y que la vida solo tiene sentido cuando encontramos la otra mitad. No nos contaron que ya nacemos enteros, que nadie en nuestras vidas merece cargar en las espaldas, la responsabilidad de completar lo que nos falta.”

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No confundas el amor universal y el amor particular https://www.mujeraf.com/2015/06/no-confundas-el-amor-universal-y-el-amor-particular/ Tue, 23 Jun 2015 17:15:43 +0000 http://www.mujeraf.com/?p=2698 Cada vez que me acerco al tema del amor universal salgo mal librado. Hay algo que no me cuadra. No sé si es la influencia del delicioso desorden americano en el que me crié, o cierto realismo afectivo que me ha acompañado en las lides amorosas, pero la idea de un sentimiento indiscriminado e impersonal que trasciende fronteras y se apodera de las parejas, me parece una mala importación oriental. Una traslación demasiado mecánica y ajena a lo que somos: latinos alborotados, coléricos hasta la médula, intensos y febriles.

Krishnamurti decía que es más fácil querer a Dios que a un ser humano. Parecería que sí. Con Dios vivimos, pero no convivimos. La persona que queremos tiene nombre y apellido, orejas y nariz, seguro social y cédula de ciudadanía, además come, duerme, protesta, habla, demanda, abraza, llora, en fin, no es cuerpo glorioso: está viva. Los vínculos afectivos que establecemos con otros humanos, siempre están personalizados. No queremos a los “juanes” o a las “juanas” desconocidos del universo conocido, sino a ese Juan y a esa Juana en especial. No hay dos “juanes” o dos “juanas” iguales.

Nos enamoramos de lo idiosincrático, de la existencia particularizada de ese ser único, no clonable e irreproducible. Me enamoro de una singularidad, no de un montón de átomos. Si el contacto entre dos individuos que se aman es a nivel cuántico, estelar o intergaláctico, me importa un rábano; para mí, la fusión afectiva no es nuclear, sino de piel, de “esa” con “esta” piel.

El amor cotidiano es de ida y vuelta. Cierta vez escuche a un consejero decirle a una joven, casada con un sujeto alcohólico que la golpeaba física y psicológicamente, que la solución era brindar “amor impersonal” al maltratante. Una y otra vez, con cierto aire de orgullo mesiánico, esgrimía su inexorable consigna: “Dele amor impersonal y eso hará que él cambie”. Obviamente, al mes de aplicar la estrategia, el marido casi acaba con ella y tuvo que recurrir a una comisaría de familia.

Por estos lados del planeta, el amor de pareja requiere reciprocidad. ¿Qué tiene de malo exigir equilibrioo en una relación? No digo que tenga ser milimétrico. Si doy diez, me conformo con un ocho. Incluso si el amor que siento es arrollador, un siete estaría bien; pero con menos, el examen se pierde. Si doy diez y me dan cuatro, me siento mal. No me gusta. Simplemente, como en la propaganda, estoy en el lugar equivocado. Y esto no es egolatría, sino defensa de los derechos humanos afectivos. La idea de que todo merecimiento es cuestión de ego ha hecho que muchas personas se resignen al aislamiento afectivo. El merecimiento también es cuestión de dignidad. No importa qué digan los tibetanos más avanzados: te merece quien te respeta. No solo debo hacerme merecedor, sino sentir que me merecen.

En el amor universal, no hay buzón de quejas, porque no hay con quién ni con qué. La mayoría de los trascendidos, por no decir todos, son solteros, castos, no trabajan en ninguna empresa y casi siempre son beneficiarios de algún mecenas. A más de un maestro espiritual se le apagaría el bombillo de la iluminación si tuviera que criar hijos y tapar sobregiros.

Los lazos afectivos siempre pueden mejorar y perfeccionarse, no cabe duda, pero partiendo de lo que realmente somos, del amor habitual, contaminado y terráqueo que vivimos en el día a día. Las ilusiones afectivas son psicológicamente peligrosas. Achicar el anhelado superamor cósmico y meterlo a presión en las relaciones de carne y hueso, es ingenuo, además de dañino.

Quizás podamos alcanzar algún día ese sentimiento total y holístico del que tanto nos hablan, pero mientras tanto, las personas comunes y corrientes, dentro de las que me incluyo, tenemos que entender, tal como decía Rilke, que el amor florece cuando dos narcisismos mutuamente se cuidan, se alimentan, se protegen y se reverencian.

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La resistencia al cambio https://www.mujeraf.com/2015/06/la-resistencia-al-cambio/ Thu, 18 Jun 2015 18:49:05 +0000 http://www.mujeraf.com/?p=2693 La mente humana es conservadora por naturaleza. El cambio asusta, desbarata e incómoda. Cuando algún hecho importante, novedoso o diferente llega al cerebro, se introduce el desorden. La aparente paz y tranquilidad informacional se desequilibra, el nuevo dato pone a tambalear el sistema y la tradición psicológica se ve amenazada por el invasor. A la mente no le gusta revisarse a sí misma, se resiste, se niega, se esconde.

Ella prefiere moverse en la costumbre, en los hábitos, y más en lo conocido que en lo desconocido, aunque este último parezca mejor.

Las modernas investigaciones en psicología e inteligencia artificial han demostrado que la mente funciona con el principio de la economía de la información: cuando el cerebro almacena una creencia, un valor o una teoría, las retiene a toda costa. Es menos gasto proteger lo viejo que aceptar lo nuevo. Somos perezosos y conformistas por naturaleza.

Lo increíble de estos hallazgos es que todas las creencias depositadas en la memoria, independiente de su validez o utilidad, de su racionalidad o irracionalidad, son defendidas por igual. La mente no discrimina conceptos ni ideas: si se guardó en la memoria hay que preservar la información a lo que dé lugar.

Alrededor de los dos años de edad, los niños comienzan a fabricar y a consolidar teorías sobre ellos mismos y el mundo. Si las experiencias de contacto con los familiares y demás personas son saludables, aparecerán esquemas positivos: “El mundo es amable”, “Soy querible”, “La gente no es tan mala”. Si por el contrario, las vivencias son negativas, los esquemas tendrán un contenido malsano: “Soy torpe”, “Nadie me querrá”, “Soy feo”, “Nada lo hago bien”. Una vez instalados, la mente los patrocinará y cuidará todo el tiempo como si se tratara de una cuestión de vida o muerte.

A la tendencia obsesiva de mantenerse fiel a la memoria y defender la experiencia adquirida, se la llama autoengaño. Por ejemplo, evocamos mejor y más fácil eventos que confirman nuestras ideas (los que no concuerdan, los olvidamos). Atendemos más a aquellos estímulos que refuerzan nuestro pensar que los discrepantes. Incluso, podemos llegar a falsear la realidad para confirmar nuestras hipótesis (profecías autorrealizadas). Así somos, si no ganamos empatamos.

Recuerdo un reconocido profesor universitario, cuyo pensamiento era manifiestamente discriminatorio respecto al sexo femenino. “Las mujeres no deberían estudiar carreras técnicas”, decía sin pena alguna. Y para “comprobar” la supuesta supremacía masculina, simplemente exigía mucho más a las alumnas que a los alumnos. Una estafa altamente peligrosa. Manipular los datos para hacerlos coincidir con nuestros pensamientos es el método más utilizado por los humanos para engañarse a sí mismos y a los demás.

No obstante, pese a que la mente se resista y los fanáticos del conformismo prohíban pensar y amenacen con la hoguera, con esfuerzo y perseverancia podemos llegar a modificar muchos de nuestros esquemas inadecuados. Las personas que hacen un culto a la autoridad, que eliminan por decreto la creatividad, el riesgo sano y la inventiva, son víctimas de la costumbre. No hay que momificarse para estar en lo cierto. Debemos aprender del pasado pero no anclarnos a él.

Anthony de Mello decía que los seres humanos nos comportamos como si estuviéramos en una piscina llena de excrementos hasta el cuello y nuestra preocupación principal fuera que nadie levantara olas. La verdadera transformación interior requiere ruptura y reestructuración, es decir,  salirse de la piscina. Tumbar para construir. Nada de reformismos tibios o pañitos de agua fría. A la mente hay que confrontarla sin anestesia y de frente. Cuando no le dejamos espacio para la trampa, cuando la obligamos a mirar los hechos tal como son, ella no tiene más remedio que acceder al cambio. Entonces, damos el brazo a torcer, el pensamiento abre una sucursal y la imaginación, audaz e irreverente, hace de las suyas.

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¿Valemos por lo que tenemos o por lo que sabemos? – Reflexiones Walter Riso https://www.mujeraf.com/2014/10/valemos-por-lo-que-tenemos-o-por-lo-que-sabemos-reflexiones-walter-riso/ Mon, 20 Oct 2014 18:46:16 +0000 http://www.mujeraf.com/?p=2189 Hoy en reflexiones para vivir mejor, Walter Riso habla sobre como la sociedad asocia el saber mucho con ser una mejor persona.

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