Un “No” honesto y un “Sí” responsable

De pronto una mujer se pone de pie en uno de mis talleres y expresa: “Mi problema más grave es que digo que sí cuando quiero decir que no”. ¿A alguien más le sucede lo mismo? Más de la mitad empieza a levantar su mano asentando que les pasaba igual. Luego voltean a verse entre ellas y sueltan la carcajada “no soy la única, ¡qué alivio!”, dice una de ellas. “Qué terror”, responde otra, es terrible que la gran mayoría tengamos problemas para expresar no o sí responsablemente. 

Decir no cuando quieres decir no expresa tu autonomía, por el contrario decir sí cuando en verdad quieres decir que no manifiesta tu propia falta de respeto y deja al descubierto tu inseguridad. La expresión del no es un derecho que permite fijar límites y negar todo aquello que no queremos o no aceptamos.

Si decir no es un derecho ¿por qué no lo hacemos valer?

Muchas personas se reservan el derecho a decir que no porque al hacerlo pagan precios altos. Decir que sí les permite conservar algo a lo que le dan más valor. Siempre hay recompensas ocultas al decir que sí a pesar del no. El uso del no o el sí muestra a lo que estamos comprometidos. Podemos estarlo con no querer ser rechazados, es decir, podemos buscar aprobación mediante nuestros “sí”. “Evito problemas” responde una participante, por eso digo que sí cuando en verdad quiero decir que no. ¿Y a quién le estás diciendo que no cuando dices sí? “A mí misma”, reflexiona.

No podemos agradar todo el tiempo a todas las personas con las decisiones que tomamos, pues al hacerlo estaremos constantemente desagradando a nosotros mismos. Cada vez que decimos SI cuando queremos decir que NO, nos estamos diciendo NO a nosotros mismos.

Expresa “no” y hazlo sostenido. Muchas personas dicen no y a los minutos, a la menor presión o insistencia, dicen “sí”.

No se trata de decir “no” a todo. Sólo a aquello que te involucra con algo que no quieres elegir, algo en lo que no quieres participar porque compromete tu dignidad o cuarta tu libertad. También es un derecho y al mismo tiempo una responsabilidad decir que sí. Mientras el “no” envuelve nuestra dignidad el “sí” compromete nuestra “reputación”, ya que al decir que sí nos sujetamos con otra persona a cumplir, es decir, se establece una promesa que se espera que cumplamos.

Si luego de transmitir la decisión que tomaste  crees que de alguna manera afectará a otra persona,  es importante tu empatía y tu consideración. “Siento mucho que esta decisión pueda afectarte de alguna manera,  mi respuesta es no”.  Esta es una forma de ser ecológicos.

Estas preguntas te permitirán evaluar tu relación con el “no” y con el “sí”.

¿Qué precios pagas al decir que “sí” cuando quieres decir que “no”?

¿Qué buscas evitar al decir que “sí” cuando quieres decir que “no”?

¿Cumples las promesas que generas al decir sí?

¿Qué tendrías que trabajar de fondo para decir “sí” o “no” honesto y  responsablemente?

 

Deseo que este artículo sea de tu interés y utilidad.

Luis Villa, Coach de Vida