¿La belleza se asocia a la bondad?

En el mundo animal, y quizás también en el humano, la belleza se asocia a la bondad.

Un estudio realizado por la Universidad de Cambridge (Reino Unido) encontró que los animales más comunicativos y agradables suelen tener rasgos físicos considerados atractivos por sus congéneres. Para los expertos, esto podría explicar por qué los seres humanos suelen favorecer a las personas bellas.

Las conclusiones fueron publicadas en la revista The Quarterly Review of Biology.

LO BUENO Y LO BELLO

Diversos estudios encontraron que el ser humano inconscientemente asocia la belleza física con cualidades sociales positivas, como la integridad y la felicidad. Y también se encontró que ciertos rasgos faciales son considerados bellos en todas las culturas, como las mujeres con ojos grandes y mandíbula pequeña.

El nuevo estudio se realizó con zorros que, durante 20 años, fueron criados de manera selectiva para desarrollar una conducta amigable. Es decir que los animales que se reprodujeron y tuvieron crías fueron los más comunicativos, confiables y juguetones.

A lo largo de los años, los zorros que fueron naciendo se volvieron más amigables y también más atractivos físicamente para sus pares. Esto se debe a que desarrollaron características como rasgos más juveniles, caras más chatas y narices más pequeñas.

Los especialistas consideran que seleccionar los animales más amigables modificó los genes que controlan el eje hipotálamo-glándula pituitaria-glándula adrenal, que regula tanto el miedo como la agresión. Estos cambios podrían haber modificado los niveles hormonales y, de esta forma, habrían alterado la apariencia física.

Los investigadores afirman que en los seres humanos puede suceder lo mismo, es decir que ciertos rasgos de belleza facial se asocien a personalidades más sociables y amigables. La selección natural podría haber favorecido a los individuos más amables ya que los muy agresivos o miedosos no habrían alimentado bien a sus crías.

Para los expertos, su estudio brinda una «demostración posible y replicable del origen de la belleza, mientras ilumina su antigua conexión filosófica con la bondad a través de una vía neuro-hormonal creíble».